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El cazador de águilas

La caza del águila es un antiguo arte existente en la estepa de Asia Central desde Kirguistán a Kazajistán y Mongolia, con una tradición de unos 6.000 años de antigüedad. Los cambios sociales y políticos motivaron que esta antigua práctica fuera una tradición abocada a desaparecer. Sin embargo, una nueva generación de kazajos, entre la que se incluyen niñas por primera vez, está decidida a continuar con la antigua tradición de sus antepasados.

La caza con águila destaca particularmente entre los kazajos que habitan la provincia de Bayan-Ölgiy en Mongolia, de los cuales se estima que aún existen unos 250 cazadores con águila. Su práctica de caza, la famosa “cetrería ecuestre con águila”, es única y sólo se practica con adiestradas Águilas Doradas mientras se monta a caballo.

La relación entre el ave y su maestro es constante y total y el animal viene a ser considerado parte de la familia. En la formación de un águila joven, el propietario debe sacrificar su sueño y descanso durante un largo período de tiempo para alimentar con sus propias manos al polluelo. Inicialmente, el águila lleva una caperuza sobre sus ojos para mantener la calma y asegurar la dependencia de su propietario. Pero el animal no es esclavo de su entrenador, sino un aliado en el arte de la caza. Su unión y complicidad serán de por vida y, tal y como afirman los propios cazadores, a medida que el hombre entrena al águila, también lo hace el águila, entrenando al hombre.