5 lecciones fotográficas de oro

 

 

Las cámaras de fotos jamás han dejado de evolucionar. Las aplicaciones para edición y postprocesado tampoco lo han hecho. La técnica también evoluciona, cada día sale un nuevo fotógrafo con una nueva forma de captar fotos. Uno se siente afortunado de pertenecer al siglo en el que estamos y poder contar con estos avances. Sin embargo, en fotografía, existe una serie de principios inalterables, duraderos, eternamente válidos, aplicables en todo momento y lugar, y que tienen una (gran) influencia directa en nuestros resultados fotográficos.

En el artículo de hoy me gustaría compartir contigo 5 pequeñas lecciones que, el día que compré mi primera cámara de fotos desconocía por completo. Son lecciones que, créeme, te valdrán para siempre. Tu cámara de fotos pasará a ser obsoleta dentro de nada, no importa, quiero que estos 5 conceptos clave persistan en tu retina fotográfica. Te ayudarán a salir de más de un apuro, te permitirán crear grandes fotografías.

 

Lección 1: No es la cámara. Es el objetivo. 

 

La visión que retratas del mundo que te rodea no es fruto de la cámara, sino del objetivo. Hay una enorme variedad de lentes en el mercado, cada una te permitirá fotografiar el mundo de un modo diferente. La cámara, por muy buena que sea, es un sensor y un procesador de imagen, una especie de traductor que captura la imagen “visualizada” en primer lugar por el objetivo. La cámara es el cerebro, la lente viene a ser el ojo. La “percepción” sucede a la altura del objetivo. Es ahí donde se decide la mayor parte del éxito de una fotografía.

Si quieres tomar una buena fotografía no puedes desestimar el papel de la óptica de tu cámara. Infórmate del tipo de objetivo más indicado para el tipo de fotos que quieres tomar, entérate de las propiedades de los objetivos, en qué difieren, cómo modifican el resultado fotográfico en función del diafragma o de la distancia focal.

En Blog del Fotógrafo tienes toda una sección repleta de artículos donde te intentamos echar una mano a la hora de decidir el objetivo más indicado para tu próxima gran fotografía. En mi caso el Rey de los Objetivos, ese adorable 50mm f/1.4 me ha cambiado la vida por completo.

No es la cámara, es el objetivo.

 

Lección 2: No es la cámara. Es el fotógrafo.

 

Eres el centro de la fotografía. Incluso cuando no apareces en ella. Adquirir una buena cámara de fotos te ayudará a tomar buenas fotos de manera más fácil, sin duda, pero el cerebro detrás de la fotografía eres tú. Eres el guionista, el autor intelectual. La cámara, mera ejecutora, es incapaz de tomar decisiones más allá de algunos pocos ajustes de exposición. El que siente la foto y la pre-visualiza antes siquiera de que ésta exista eres tú. Eres el que la encuadra. Tú la compones. El trabajo del fotógrafo consiste en orquestar toda una serie de instrumentos, poner en práctica principios y reglas, aportar un punto humano, y regalarle al mundo una visión única de aquello que está siendo fotografiado.

Si no dominas la fotografía, la cámara no lo hará por ti.

No es la cámara, es el fotógrafo.

 

Lección 3: La luz es el 50% del éxito.

 

Si no hay buena luz, por muchas artimañas que utilices nunca conseguirás el resultado óptimo. Una buena fotografía requiere de una buena ración de luz. Localiza un bonito paisaje cerca de donde vives y tómale un par de fotos, una al mediodía y otra hacia el atardecer. Verás que no tienen nada que ver una foto con la otra.

El éxito de tus fotos depende en gran medida de la luz. En dos sentidos:

  1. Tienes que disponer de una cantidad suficiente de luz. Hay varias formas de conseguirlo, invirtiendo en un buen objetivo de amplia apertura como el Rey de los Objetivos que comentaba antes, o ajustando la cámara para fotografiar a velocidades lentas que te permitan capturar suficiente luz, entre otros modos.

  2. Además de disponer de la cantidad de luz suficiente, tienes que saber manipularla y trabajarla. La luz es la masa, tú eres el chef 😉 ¿Recuerdas la lección 2?

La luz es el 50%

 

Lección 4: La historia es lo primero.

 

La fotografía, por muy bonita que sea, es un instrumento de comunicación, similar a las palabras, canciones, películas o cuadro pintura. Necesitas disponer de una buena cámara de fotos, montarle el objetivo adecuado, contar con una buena luz y además saber conducirla a tu antojo para obtener la estética que quieres, pero todo esto se vuelve inútil si careces de una historia que contar. Tu historia puede ser un mensaje, una escueta idea, una emoción, un cosquilleo mental. No sé. Algo. Cuando me muestres tu fotografía, yo como espectador debo experimentar algo en mi cerebro. Si me monitorizasen (uugghhh, ¡qué palabra!) la actividad cerebral con un cacharro de esos, deberían ver mucha actividad. Esa es la historia 😉 Ya me entiendes, como espectador quiero que me provoques, quiero me cambies el pensamiento y la emoción en alguna medida, no dejes que mire tu foto y piense “Foto bien enfocada, luz correcta, bueno ¡¿y qué?!”.

La historia le da sentido y razón de ser a tu foto. La historia es el alma de tu fotografía. La historia es el principio de tu foto, y el fin que quieres transmitir al espectador.

El fin o la meta de tu foto no debería ser “Demostrar lo buen fotógrafo que soy. ¡Como fotógrafo la verdad es que soy la caña! Soy increíble.”.

Cada vez que quieras trabajar una foto, planéate qué es aquello que quieres transmitir con ella. Si en alguna ocasión no te queda muy claro si tu fotografía va a tener un mensaje o no, un truco o método que puedes utilizar es dejar la cámara de lado por un momento y pensar en el contenido de tu foto en términos verbales, en palabras. Si puedes transmitir el contenido de tu fotografía en palabras, en una o dos frases, entonces enhorabuena, tu foto tiene algo que comunicar. Obviamente, esa frase o dos no pueden ser una descripción física o visual de la imagen.

Algunos ejemplos para ilustrar lo que digo. ¿Sientes algo al ver estas fotografías? Clica en ellas y míralas agrandadas. Contémplalas y dime si sientes algo, si te encuentras “transportado” por un momento al lugar de la foto, si notas una pequeña emoción en el cerebro.

 

Si te interesa este tema, estate atento, estoy trabajando en un artículo en el que te propondré, próximamente, ejemplos prácticos para mejorar el contenido emocional y narrativo de tus fotos 😉

 

Lección 5: Haz una foto única. Irrepetible. Y hazlo siempre.

 

Un pequeño secreto que hace que muchas fotos nos dejen sin aliento reside en lo poco corrientes que son. Tu fotografía tiene que tener carácter, personalidad. La puedes hacer única ya no sólo con la historia o emoción que evoca (lección anterior), sino con cualquier otro medio que tengas a tu alcance, estético, con la luz, la composición, la técnica. Por Dios, evita tomar fotos que acaben siendo “una simple foto más”. Cada vez que lleves el dedo al disparador de tu cámara, piensa, por un segundo, cómo vas a hacer de ella una foto única. Tienes infinidad de recursos a tu alcance. No me importa que quieras, en un principio, imitar una bonita fotos que hayas visto por ahí, o reproducir el trabajo de un gran fotógrafo, a efectos de aprendizaje te vendrá genial, pero haz un aporte que cambie ese resultado final, dale una vuelta de tuerca, esa sutil firma tuya que hará que tu foto sea única.

Recordamos las fotos que son diferentes. Son las que nos marcan. Haz que la tuya sea una de ellas.

Haz fotos únicas. Diferentes.

 

Conclusión

 

Te acabo de presentar 5 elementos que marcarán la tendencia de la fotografía en el año 2037, y en el siguiente, y en todos los años venideros. Es como ver el futuro 😉 pero es así. Son lecciones que no encuentras habitualmente en un manual de fotografía, pero son válidas para todos los tiempos y tipos de fotografía que quieras tomar. Recuerda, sigue y aplica estos 5 consejos, te sacarán de más de un apuro. Te abrirán nuevas puertas cuando te encuentres estancado, para cuando pienses que una foto tuya no da ya más de sí, cuando te encuentres dando vueltas en un círculo cerrado piensa si necesitas fotografiar tu mundo con otro objetivo, cierra los ojos y pronuncia verbalmente el mensaje, historia o emoción de tu fotografía, para así comprobar que tenga contenido.

Rodéate de un buen objetivo y de mucha luz. No fotografíes colores ni composiciones, ni objetos, ni tan siquiera hagas retratos de sujetos guapos.

Fotografía historias y momentos.

Disfruta, artista.

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