Fotografíando la India, todo un ejercicio de aprendizaje.


¿Por qué la India?

La India es maravillosa. Es color, es sabor y es olor a especias, a curry y a cardamomo. Es angostos y caóticos callejones ajetreados con millones de personas que van de aquí para allá cogiendo el metro como una inmensa colonia de hormigas. Es el río Ganges.

Es polvo en los ojos. Es picante. Es religión, es misticismo, es yoga, celebración, meditación y devoción. Es baile. Es Bollywood. Es arte. Es regateo puro. Es millones de dioses, docenas de etnias y montones de lenguas y dialectos.

Es inmensas fortalezas de piedra, palacios fastuosos y miles de kilómetros de vías de tren. Es modernidad y es tradición. Es cáos y es paz. Es vida, muerte y renacimiento.

A su vez, la India es descorazonadora, es dura, caótica y voráz. Caminando por la India uno puede encontrarse con maravillas infinitas o cosas terribles. A veces es mejor ir con un poco de sangre fría o puede consumirte rápidamente. Representa lo mejor y lo peor de todos nosotros, de todo lo que hemos creado. Es un terreno plagado de infinitas desigualdades pero de corazones inmensos.

Dicen que la amas o la odias. Lo cierto es que la amas y la odias varias veces en un mismo día.

La India en definitiva es una y son muchas. Es un contraste infinito de etnias, tradiciones y credos.

En la India todo es diferente. La gente mira diferente, se sienta diferente y come diferente. A veces es complicado llegar a comprender que es lo que pasa por sus mentes y saber como reaccionar, sin embargo a medida que se profundiza en su cultura ( debería decir culturas más bien) se llegan a adoptar nuevos puntos de vista acerca de las cosas. De su manera de entender el mundo y la vida.

Pero si esto es así ¿Qué me llevo a un sitio tan lejano y culturalmente diferente?

Pues la voluntad. Las enormes ganas de volver a viajar tras un largo tiempo, de coger mi cámara y de lanzarme a la aventura.

En la India uno puede aprender muchas cosas, especialmente fotografiándola. Una de las cosas que más me gustan de la fotografía es que aprendes a mirar. Aprendes a analizar, a tomarte tu tiempo y a entender lo que tienes delante.

La verdad es que cuando llegué no tenía ni idea de por dónde empezar. Todo eran sonidos, colores y caos. Era una sobrestimulación de los sentidos desde todas partes. Daban ganas de sacar la cámara y ponerse a disparar, pero conseguí resistir la tentación.

Personalmente prefiero tomarme mi tiempo, explorar primero un poco los lugares, hablar con algunas personas y saber qué puedo y qué no puedo hacer. Recuerdo que cuando llegué serían las 3 de la madrugada. Las calles estaban llenas de hogueras, de gente y de perros callejeros. Todo luces y sonidos igual que por el día ¡Igual de abarrotada, increíble!

Antes de hacer el primer disparo me dediqué simplemente a mirar. A observara las personas y sus comportamientos, a ver como ellos me miraban a mí, las calles, la locura del tráfico, los puestos de comida callejera...

1-Viaja ligero

Lo primero que aprendí es que no es fácil moverse por la India con un equipo fotográfico; el cual, la mayoría de las veces es más pesado de lo que nos gustaría. Por experiencia propia puedo asegurar que cuanto más liviano se viaje mejor disposición se tendrá para dedicarse a fotografiar.

Este es el equipo que yo llevé:

-una Nikon D7200

-un Nikkor 50 mm 1.4

-un Tamrom 17-50mm 2.8

-un par de filtros de densidad neutra y un polarizador

-trípode (de los grandes, otro error)

-un disparador remoto

Ya está. No hay más. Creo que es importante quitarse la idea de que para hacer buenas fotografiar es necesario tener un equipo caro y costoso. Mi cámara no es la mejor del mundo, pero es muchísimo más que suficiente para lo que quiero fotografiar. Creo que es más conveniente invertir en las ópticas, además un buen objetivo puede durarte muchos años.

El resto tiene más que ver con la disposición de uno a buscar las imágenes, colgarse de los árboles, relacionarse con las personas o buscar puntos de vista imposibles.

2-Controla la luz

Otra cosa muy importante que aprendí es que no es lo mismo planificar un viaje que planificar un viaje fotográfico. Cuando vas con la intención de hacer fotos todo se complica. Tienes que tener muy en cuenta las horas de luz, saber en que momento saldrá y se pondrá el sol en cada lugar. Dónde arrojarán sombra los edificios, etc...

Un dato curioso: ¿sabías que la luz no es igual en todas las partes del planeta? Según la zona geográfica en la que te encuentres la luz procedente del sol incidirá con mayor o menor intensidad sobre la superficie de la tierra. De esta manera la luz será muy intensa en Ecuador o Senegal pero será más tenue en el norte de Islandia o Groenlandia. A su vez, a mayor altitud más fina será la atmósfera y más azul el cielo.

Atardecer en el Ganges, justo antes de la hora dorada

3-Controla el tiempo

Igualmente importante que la luz es controlar los tiempos. Cuánto tiempo pasarás en cada lugar para que puedas llegar al siguiente sin problemas, enterarse de cuando son las horas puntas y las más tranquilas, economizar el tiempo de manera que puedas visitar la mayor cantidad de lugares posibles con el mayor tiempo posible. Tener en cuenta a que hora se pondrá el sol, a que hora dejarán de funcionar los transportes (cosa rara en la India...), etc...

4-Innova

Si algo me cansa un poco es abrir una guía de viajes o una revista y ver que todas las fotografías son siempre las mismas. Siempre la típica imagen de la torre Eiffel vista desde el Trocadero o el coliseo romano bajo la puesta de sol. Está muy bien hacer esas fotografías y es cierto que hay veces que es muy tentador disparar desde el punto de vista más intuitivo pero...¿ no prefieres sacar una fotografía que sea tuya? Que cuando digan ¿de quién es esa foto? digas: ¡la hice yo!

Busca tus propios puntos de vista, perspectivas imposibles, mete una persona en el encuadre... algo que la haga diferente de las otras 240.000 fotos que ya hay de ese mismo lugar.

Antes de llegar a Agra tenía una imagen en la cabeza. No quería sacar la típica foto del Taj Mahal al amanecer, sino una imagen en la que el palacio se viese a través de un arco sobre las cabezas de la gente.

Aquí está:

Tras hacer la foto y mirar en internet vi que ya existía la misma foto repetida hasta la infinidad.

Pero ánimo, ¡No desistas!

5-Respeta su cultura

Algo muy importante a la hora de visitar un país, especialmente si quieres fotografiarlo es ser respetuoso. Entérate de dónde puedes y no puedes hacer fotos, de si se permiten cámaras, de si tienes que descalzarte para entrar a un templo, de si está mal visto fotografiar ciertos aspectos de su cultura, etc...

Por ejemplo cuando fui a la ciudad sagrada de Benarés (Varanasi) sabía que no me estaría permitido fotografiar las cremaciones. Tienes que entender que es un momento delicado para ellos y a no ser que ellos te lo pidan tendrás que aguantarte y guardar la cámara. No queda otra.

Esto es lo más cerca que estuve de fotografiar las cremaciones. Esas luces naranjas que se ven al fondo son las hogueras. Algunas personas me ofrecieron dejarme hacer fotos a cambio de dinero, pero creo que el respeto no se compra, y menos con dinero.

6-Respeta a las personas

A veces me han preguntado ¿oye esa foto que tienes de este tío, fuiste y se la sacaste sin más?

Pues la respuesta es no, generalmente no. Respecto a este tema siempre ha habido opiniones enfrentadas en el mundo de la fotografía. Habrá gente que dirá que nada aporta tanta naturalidad como un retrato robado porque capta la esencia de la persona y gente que te dirá que no puedes llegar a hacer un auténtico retrato si no tienes una vinculación emocional con el retratado.

No se quién tendrá la razón pero personalmente a mi me gusta entablar algo de conversación con la persona y preguntarle si le importa que le haga una foto. A veces ha sido simplemente intercambiar dos palabras en un banco, otras estar un buen rato de charla, o si no entiendes nada de lo que dicen pues con gestos, pero que haya algo de contacto. Sorprendentemente la mayoría de las veces la respuesta es sí. A veces incluso son ellos los que te piden que les hagas una foto al ver que llevas una cámara.

Creo que los robados de vez en cuando están bien pero siempre que no sean ofensivos y sin obsesionarse. No sé, ¿a ti te gustaría que venga un turista y te saque una foto así sin más en toda la cara? ¿no verdad? Pues eso mismo. Si una persona no quiere que le hagas fotos pues lo siento amigo, te aguantas. Habrá muchas otras que si querrán, no te desanimes.

Lo cierto es que mis mejores fotografías de la India nunca las hice. Fue precisamente por esta razón pero a mi punto de ver, esto es así. Primero pregunta, luego las fotos.

Este tipo se me acercó a sí sin más. Estuvimos un rato charlando. Se quedó muy contento con su retrato.

7-Cuenta una historia

Intenta que tus imágenes tengan un hilo narrativo. Que estén unificadas y que a modo de serie cuenten algo sobre un lugar. Cuando viajé por la India había dos aspectos de su cultura que me interesaba mucho fotografiar: su religión y el río Ganges. A partir de ese punto hice una lista con los diferentes elementos que se pueden encontrar dentro de cada serie: celebraciones, bailes, estatuas de dioses, panorámicas de ciudades, agua...

Intenta que todo quede unificado y abarque todo aquello de lo que se quiere hablar. Aunque en ocasiones resulta complicado debido a que son temas muy extensos y difícilmente puede contar tanto en pocas imágenes. Pero ahí está el reto. ¡Inténtalo!

8-¡Lleva tu cámara siempre encima!

Sí, es cierto que a veces puede ser un auténtico incordio, pero ni te imaginas la de fotografías espontáneas que te puedes perder por no tener la cámara!

Nunca sabes cuando ni donde puede pasar algo que te llame la atención o veas algo que te ayude a contar una historia. A mi no me gusta demasiado llevar la cámara colgada, siento que me ahoga, pero siempre la llevo en un lugar de fácil acceso de manera que pueda cogerla en unos pocos segundos.

9-Mézclate

Si algo bueno tiene viajar es la cantidad de cosas nuevas que puedes aprender si te dejas empapar por las experiencias que te ofrece. Nunca he entendido la gente que se viaja hasta el otro lado del mundo para encerrarse en un hotel con gente de su mismo país y salir en grupos cerrados (Aunque creo que es una opción igualmente válida). Lo respeto pero para mí carece de lógica alguna. Las culturas se conocen hablando con los locales, comiendo su comida, visitando sus hogares, saliendo con ellos, escuchándoles... Siempre seré más feliz en casa de un local aunque no tenga mucho y pase algo de hambre, que encerrado en un hotel de 5 estrellas.

Con mi gran amigo Hari. El padre de la familia que me acogió durante dos semanas.

10-¡Disfruta!

Por último y lo más importante, no te olvides de disfrutar. Recuerda por qué has viajado hasta allí y lo que te aporta. A veces la fotografía es frustrante, la luz o el clima no te acompañan, las imágenes se te escapan... No te frustres recuerda que ante todo estas allí para disfrutar y si te conviene deja la cámara apartada un rato y conoce otras cosas. ¡Créeme funciona!

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