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Fotografiando el Perú


Perú es un lugar maravilloso. Tiene todo lo que un fotógrafo puede desear: mar, selva, desiertos, montañas inmensas, costas salvajes, culturas ancestrales, misteriosas ruinas, historia, biodiversidad, naturaleza, una gastronomía deliciosa y sobre todo una gente estupenda. Es uno de los países que siempre había querido visitar por todas las fotografías que había visto y cosas que había leído y la verdad es que fue incluso mejor, me sorprendió para bien con creces.

En Perú puedes hacer todo lo que te imagines, desde surfear en sus costas vírgenes, hasta navegar por el Amazonas en la zona de Madre de Dios, o practicar el alpinismo más extremo en montañas míticas como el Alpamayo con sus casi 6000 metros. Yo fui con otro objetivo: fotografiarlo e intentar captar la esencia de sus paisajes y sus culturas.

 

Primera parada: Lima

No tengo mucho que decir de Lima. Llegué allí una mañana de agosto. La ciudad de Lima es una megaurbe de casi 9 millones de habitantes y como la mayoría de las capitales de latinoamerica es un no parar de gente y hay que ir con cierto cuidado. La verdad es que Lima no me interesaba especialmente. No me gustan demasiado las grandes ciudades, especialmente tan masificadas, no se moverme por ellas y me cuestan bastante aunque reconozco que fotográficamente hablando están llenas de posibilidades. Quería estar allí el menor tiempo posible así que me quedé un día. Aproveché para ver el parque Miraflores, la Catedral y callejear por el centro y como no tenía nada que hacer por la tarde me fui a hacer lo más divertido que encontré: volar en paramotor.

Lima me gustó más desde arriba que desde abajo

Cuando volví al hostel por la tarde había una megafiesta montada y yo tenía que coger una avión para Cuzco de madrugada de manera que aproveché y empalmé del tirón. Lo que pasa en las fiestas de los hostels es mejor que se quede allí, así que esta parte me la salto ;) Primera parada: Cuzco

 

Cuzco

Cuzco era uno de los lugares que llevaba años queriendo visitar. Está situada en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes, en la cuenca del río Huatanay, y fue declarada «capital histórica» del país. Antiguamente fue la capital del Imperio inca, y fue una de las ciudades más importantes del Virreinato del Perú, en cuya época, y en manos de los españoles, se engalanó de iglesias, palacios y plazas barrocas y neoclásicas, que es lo que hoy le convierten en el principal lugar turístico de Perú. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1983 por la Unesco, suele ser denominada, debido a la gran cantidad de monumentos que posee, la "Roma de América".​

Otra de sus peculiaridades es que está a algo más de 3000m de altitud, por lo que es habitual sentir algún síntoma del conocido mal de altura o "soroche" como ellos lo llaman. Los síntomas suelen ser un ligero dolor de cabeza, nauseas, aceleración del ritmo cardíaco, malestar estomacal, etc... Esto se debe a que a esta altitud el oxigeno en la atmósfera es menor y nuestro cuerpo lo nota así que para compensarlo acelera el ritmo cardíaco, para que de este modo, el corazón bombee la sangre más rápidamente y así el oxigeno llegue antes al cerebro. Esta es también la razón por la que la gente que vive en terrenos de altura como los Andes o los Himalayas es tan bajita. La naturaleza es sabia.

Como consecuencia de esto, cualquier pequeño movimiento como caminar o subir una cuesta supone un mayor esfuerzo y es precisamente con esto con lo que hay que tener cuidado. Si se hacen sobresfuerzos innecesarios, algo que se quedaría en un leve dolor de cabeza puede llegar a convertirse en una pesadilla. Conviene quedarse al menos 24 horas en el lugar para aclimatar y que el cuerpo compense esa falta de oxígeno.

Llegué a Cuzco a primera hora de la mañana y antes de bajar del avión ya vi a gente agarrándose la cabeza por el malestar. El mal de altura se comporta de manera diferente en cada persona y depende mucho del organismo y la capacidad de oxigenación que tenga cada uno. La verdad es que yo no noté nada en particular salvo que me cansaba antes al subir cuestas o alguna ligera dificultad para dormir por la noche. Para paliar estos síntomas los locales mastican hojas de coca o la utilizan a modo de infusión o té. Nada más llegar al hostal la mujer que lo regentaba me invito a un "tesito de coca" y charlamos un rato. Compré una bolsa de hojas para masticarlas durante el viaje ya que en los próximos días subiría aún más alto.

En Cuzco, debido a la altitud, la atmósfera también es más fina, por lo que el cielo es de un color azul mucho más intenso, lo que para hacer fotografías viene muy bien.

El mercado de San Pedro

Había varias cosas que quería fotografiar en Cuzco. La primera de ellas era el mercado de San Pedro. El Mercado Central de San Pedro es un lugar muy pintoresco y animado. Está en el corazón de la ciudad y se ha convertido en uno de los lugares más visitados en Cusco. Uno de los propósitos principales de los mercados es proporcionar los productos más frescos para los locales, y que mejor oportunidad para ver la vida cotidiana de las personas de la ciudad. Sin duda en Mercado de San Pedro en Cusco, es una de las mejores maneras de experimentar las vivencias diarias de las personas del lugar.

Es un lugar lleno de colores, de alimentos de todas clases y de intensos olores (en ocasiones demasiado intensos). Me recordaba mucho a la plaza del mercado de mi pueblo con las señoras haciendo zumos, los puestos con la carne colgando, lo alimentos pesándose en básculas... Es un ajetreo de gente moviéndose de aquí para allá y puedes encontrar todo tipo de comidas, artesanías, ropas, repuestos, etc...

Siempre me ha gustado fotografiar mercados. Creo que son lugares muy auténticos donde puedes ver el día a día de la gente y la auténtica cultura de un país. Además son un lugar perfecto para conseguir provisiones, probar la gastronomía local o comprar algún recuerdo.

Aquí algunas de las fotos que hice en el mercado de San Pedro:

 

Otra cosa que me llamó mucho la atención en Cuzco son las ropas de la gente. La manera de vestir de la gente es mucho más tradicional, con esos ropajes andinos tan llenos de colores y motivos y esos sombreros de ala. Las mujeres Suelen llevar a sus recién nacidos en una tela llamada unkuña, de manera que tienen las manos libres para transportar otras cosas. Los rasgos también son mucho más indigenas debido a la ascendencia inca.

Una mujer transporta a su bebé en la tela tradicional llamada Unkuña

Los ropajes típicos de los Andes

El sombrero típico de Cusco y las "polleras" las faldas típicas de las mujeres andinas

(pueden llegar a llevar hasta 20 debajo)

La verdad es que que Cuzco me encantó. Fue mejor de lo que me esperaba. Me pareció un lugar con identidad propia, muy colorido y lleno de historia. Curiosamente, caminando por Cuzco a veces tenía la sensación de estar en España. El hecho de que la gente hablase español y esas iglesias neoclásicas me recordaban a lugares como Salamanco o Extremadura.

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Una calle típica de Cuzco

La herencia del periodo de conquista se deja ver por todo el lugar.

 

El muro Inca

Otra de las cosas que quería fotografiar en Cuzco era el antiguo muro Inca. Cuando los incas reinaban en la región, toda la ciudad estaba fortificada. Con la llegada de los conquistadores españoles, se derruyeron los templos y efigies y se construyeron en su lugar iglesias y una catedral. También derribaron el muro principal, ya que según los españoles era tosco y feo y estaba mal construido. En su lugar construyeron otro según los estándares europeos. Lo que los españoles no sabían es que la zona del valle de Cuzco es sacudida por terremotos cada 300 años y que los muros incas tenían dentro de sus piedras un sistema de encajes especial que hacían que las piedras se mantuviesen unidas con las sacudidas. Si en algo eran auténticos maestros los incas era en ingeniería y astronomía. Esto hizo que que el actual muro de los españoles se ganase el sobre nombre de "el muro de los inca-paces".

El muro Inca. Cada piedra se esculpía de manera individual y además contaba con un sistema de encajes antiseismos para protegerlo de los terremotos que azotan la zona cada 300 años.

Justo en este lugar conocí a Daniel. Su verdadero nombre es inca pero no lo recuerdo y si lo hiciese no me atrevería a pronunciarlo. Juntos callejeamos un rato, me hizo de guía y me contó un poco la historia de la ciudad y cosas sobre la mitología inca. Un chaval estupendo, estudiaba artes en la universidad de allí, un gustazo encontrarse gente así. También me presento a un chaval que vivía allí y que tuvo un pequeño papel en la película "Diarios de motocicleta". El chaval estaba ya muy crecidito pero recuerdo la escena, era el chico que guiaba a Ernesto y Alberto granados por el muro:

Al despedirnos mi amigo Daniel me dijo que se sentía orgulloso de su nariz inca y que por favor le hiciese un retrato

Y así transcurrió mi primer día en Cuzco, callejeando, conociendo gente y haciendo fotos. Lo aproveché bien ya que hice fotos desde que salió el sol, hasta que se puso. Estaba muy emocionado, un sólo día y ya había hecho más de 700 fotos. Después me quedé otro día para aclimatar un poco más y seleccionar y editar las fotos antes de poner rumbo a mi siguiente destino: Machu Picchu.

 

Rumbo a Aguascalientes:

Hay dos maneras de llegar hasta Machu Picchu. La primera es coger un tren muy caro que sale de la estación de Cusco y en unas tres horas y media llega a Aguascalientes, el pueblecito que está en la base de la montaña y que sirve como punto de partida hacia las ruinas.

La segunda es coger un microbus o coche que te lleve por un recorrido de montaña en un viaje de más de siete horas hasta una central hidroeléctrica perdida en medio de las montañas, y desde allí caminar 16 kilómetros hasta el pueblo de Aguascalientes por las vías del tren.

Para mi la elección fue muy simple, entre gastarme 90 dólares es un tren y viajar sentado a un viaje caminando entre la naturaleza y conociendo gente elegí la segunda. Y que elección tan acertada. ¡A la aventura!

Cogí el la micro por la mañana y aproximadamente a las 3 de la tarde llegamos a la Hidroeléctrica. En el viaje conocí a un chileno y una argentina y unas Chicas Israelíes así que nos pasamos todo el viaje charlando. Una vez allí los dos primeros se tomaron el tren y el resto nos pusimos en marcha a pie hasta Aguacalientes ya que hay que llegar antes de que anochezca.

El camino a Aguascalientes transcurre entre las montañas

Aquí dejo la ruta por si alguien se anima:

El camino es genial. Transcurre a lo largo del río y hay que ir cruzando de un lado de la vía a otro constantemente para seguir la senda. Es un camino chulísimo que va entre las montañas en plena selva, justo el los comienzos del Amazonas y en el transcurso vas conociendo gente muy interesante. Además encuentras pequeños puestos con gente que sabiendo que pasamos por ahí aprovechan para vender bebidas o fruta.

Cada cierto tiempo el tren pasa y hay que apartarse de las vías

Llegamos a Aguascalientes justo al caer la noche iluminada por montones de luciérnagas. Es un pueblo muy pequeño y básicamente vive del turismo y el hospedaje y por supuesto los precios están inflaods. También tiene unas aguas termales (de ahí su nombre) y poco más. Un sitio pequeño pero muy acogedor. Esa misma noche empezaríamos la subida a las ruinas.

El pueblo de Aguascalientes

 

Machu Picchu

El ascenso a Macchu Picchu comienza a las 4 o 5 de la mañana. Se puede subir hasta el complejo de las ruinas en autobus o caminando. La subida dura unas dos horas y media si se opta por ir a pie. Una vez arriba solo hay que hacer cola y esperar a entrar.

Machu Picchu (Montaña Vieja) es un antiguo poblado andino construido antes del siglo XV en el promontorio rocoso que une las montañas Machu Picchu, Putucusi y Huayna Picchu.

Machu Picchu habría sido una de las residencias de descanso de Pachacútec, noveno inca del Tahuantinsuyo entre 1438 y 1470. Sin embargo, algunas de sus mejores construcciones y el evidente carácter ceremonial de la principal vía de acceso al complejo dan cuenta de su origen anterior a Pachacutec y a su presumible utilización como santuario religioso.

​Es considerada al mismo tiempo una obra maestra de la arquitectura y la ingeniería. Sus peculiares características arquitectónicas y paisajísticas, y el velo de misterio que ha tejido a su alrededor buena parte de la literatura publicada sobre el sitio, lo han convertido en uno de los destinos turísticos más populares del planeta. Es un lugar mágico y reconozco que es uno de los lugares más increíbles que he visto en toda mi vida. Tiene una energía especial. Simplemente brutal.

Machu Picchu con la luz de mañana

El sistema de Terrazas fabricado por los Incas hoy se considera una obra maestra de la ingeniería

Increíble caminar por las ruinas de Machu Picchu. No podía dejar de pensar como habrían construído esa ciudad y además en ese enclave tan inaccesible. Los canales de agua, el sistema de terrazas para las plantaciones...una auténtica barbaridad de verdad. Tengo muchísimas fotos de Machu Picchu y cada vez que las veo sigo alucinando.

Después de tres o cuatro horas dando vueltas por el complejo venía lo mejor. No me bastaba con ver Machu Picchu, quería verla desde lo alto así que con un amigo alemán que hice allí nos pusimos a subir la Montaña. Tiene unos 3100 m de alto y la subida está totalmente hecha con escalones tallados. Pero no esos escalones perfectos y regulares que subes cuando vas a tu casa, no. Si no escalones de 50 cm de alto y totalmente irregulares. No recuerdo cuantos eran pero se que eran miles.

En la subida no parábamos de ver gente que descendía y nos decían que se habían dado la vuelta, pero eso no nos detuvo, al contrario, nos dio más ganas de llegar hasta arriba. Recuerdo que mientras subía los escalones los miraba y pensaba: si a mi me está costando subirlos ¡como tuvo que ser esculpirlos! Durante la subida encuentras varios miradores dónde se puede fotografiar una estupenda panorámica de la ciudadela y una bellísima estampa de los Andes.

A medio camino de la cima

Las escaleras de la muerte

Los Andes

Una vez en la cima creo que pegué la bocanada de aire más grande de toda mi vida. Es un desnivel muy pronunciado y lo subimos en tiempo record. Eso sí una vez en la cima te das cuenta de que ha merecido muchísimo la pena. Dese arriba se veía todo. Desde la hidroeléctrica desde la que caminamos, hasta Aguascalientes y justo detrás de la ciudadela la cima del Huayna Picchu.

Muy contento en la cima del Machu Picchu

La bajada fue mucho más rápida y bajamos con un hambre que no nos aguantábamos así que después de comer algo volvimos hasta Aguascalientes y allí nos despedimos. En el camino de vuelta hasta la hidroeléctrica volví solo, apenas me encontré con nadie hasta que justo en mitad del camino me topé con mis amigas israelíes y volvimos juntos a Cusco.

El camino de vuelta a la Hidroeléctrica

 

Bahía de Paracas

Después de pasar otro par de días en Cusco viajé hasta Paracas. Paracas es un pequeño pueblito pesquero que está en la costa del Perú. Es un sitio muy acogedor, un lugar muy pequeñito pero muy agradable y tranquilo justo a orillas del pacífico. Lo más mágico de este sitio es ver como el desierto se encuentra y se fusiona con el océano.

No sólo tiene un gran encanto natural si no que Paracas fue además donde el General San Martín comenzó la campaña de liberación del Perú, y dónde se dice que se le ocurrió el diseño de los colores la bandera del país en un sueño.

En este enclave había dos cosas que quería fotografiar: la primera la reserva nacional de Paracas. La segunda las Islas Ballesta, un pequeño archipiélago habitado por lobos marinos a pocos kilómetros de la costa.

El pueblito pesquero de Paracas

Reserva Nacional de Paracas:

La Reserva Nacional de Paracas es una zona protegida del Perú que fue declarada como tal el 25 de septiembre del año 1975. Fue creada con el fin de conservar una porción del mar y del desierto del Perú, dando protección a las diversas especies de flora y fauna silvestres que allí viven. También tiene como fin conservar una muestra representativa de los ecosistemas marinos del mar frío de la Corriente Peruana o Corriente de Humboldt, considerado por los especialistas como el más productivo de la Tierra, además de mantener los ambientes utilizados por una amplia variedad de especies migratorias para su alimentación y refugio durante sus largas travesías anuales.

En Paracas el desierto abraza al océano bajo un clima templado

Playa roja, un lugar de descanso para las aves migratorias

Siempre me han gustado los espacios vacíos. Los desiertos, las llanuras, las planicies... en ellos se puede respirar y el paisaje te permite lanzar la vista hasta el horizonte, hasta que éste desaparece. En Paracas puedes ver como la Carretera Panamericana Sur corta la tierra en dos a escasos metros de la playa. Me recordó un poco a la isla de Lanzarote, con ese terreno volcánico justo al borde del mar, pero mucho más desolado. Dan ganas de ponerse a correr.

Ya que estaba en esta zona pesquera aproveché también para probar el famoso Cebiche, el plato por excelencia de la gastronomía peruana. Consiste en pescado crudo o carne marinada en aliños cítricos. ​Entre los cítricos que mayormente son empleados están el limón y la lima ácida, aunque históricamente se usó la naranja agria. El aliño incluye además alguna variedad local de ají o chile, reemplazado por mostaza en algunas localidades de Centroamérica.

Cebiche de pescado con limón

Los diversos hábitats de la reserva de paracas, hacen de ella un sitio ideal para el descanso y alimentación de aves migratorias de orilla como también de mamíferos y reptiles. Entre las especies de aves amenazadas que se protegen en la reserva está el pelícano peruano, con diferencia el animal más fácil de ver por aquí. Siempre están merodeando por el puerto esperando a que los pescadores les den algo de pescado para comer.

Un pelícano peruano en plena pesca

Entre los mamíferos terrestres destacan el zorro andino y el costeño y entre los mamíferos marinos destacan la nutria, el lobo fino y el lobo chusco, además de especies de cetáceos migratorios y residentes como la ballena jorobada, el delfín oscuro o chancho marino, el tonino o marsopa espinosa , el delfín nariz de botella o bufeo, entre otros.

La Reserva Nacional de Paracas también es un importante paradero en la ruta migratoria de cuatro especies de tortugas marinas - la tortuga de dorso de cuero, la tortuga carey la tortuga verde y la tortuga pico de loro que, por su carne y su caparazón son cazadas y depredadas por el hombre y su encuentra al borde de la extinción.

Otra de las cosas que más me gustan de los desiertos es que a pesar de que aparentan estar vacíos siempre esconden misterios. Este es el caso del Candelabro. El Candelabro, ubicado al noroeste de la bahía de Paracas, es un geoglifo (canales o líneas grabados en roca) que tiene una extensión de 120 metros. Está grabado en roca de color crema, pero mayormente tapado con arena. La arena nunca llega a borrarlo por completo debido a los vientos que siempre están quitando el exceso de arena de los canales.

Se cree que el candelabro de Paracas tiene relación con las líneas y geoglifos de Nazca y de Pampas de Jumana. La mejor forma de apreciar este geoglifo es desde el mar y los tours a las Islas Ballestas siempre pasan y paran algunos minutos para que la gente pueda tomar sus fotos.

La misteriosa y enigmática figura de El Candelabro

En definitiva, Paracas un lugar increíble que asombra por la inmensidad de su vacío, y dónde da gusto perderse. Afortunadamente...

 

Las Islas Ballesta

Las Islas Ballestas es un grupo de islas unos kilómetros mar adentro y quería fotografiarlas por que tienen una peculiaridad. Son un santuario de biodiversidad y albergan una de las mayores colonias de lobos marinos de Perú. Están compuestas por formaciones rocosas donde se encuentra una importante fauna marina con aves guaneras como el guanay, el piquero y el zarcillo principalmente, destacan islas Ballestas Norte, Centro y Sur cada una con una superficie estimada en 0,12 km².

Es necesario ir en barco para verlas y hay que ir con cierto cuidado para no alterar la vida de los animales. También alberga una colonia inmensa de pelícanos y cormoranes.

Resulta también de especial interés cuando se está cerca de estas islas, el escuchar los gritos de las manadas de lobos. Da la impresión de estar rodeado por estos animales prácticamente casi 360 grados. El espectáculo auditivo es especialmente singular e inigualable. Estos lobos de mar son inofensivos.

Los lobos marinos Son de color pardo oscuro cuando son adultos y negro cuando son jóvenes. Los machos adultos habitualmente pesan unos 300 kg, el doble que las hembras, y poseen una capa de pelo castaño rojizo sobre el cuello. Viven en colonias de unos 15 individuos, formadas por el macho, su harén, y unos pocos jóvenes. Durante el verano, en diciembre y enero, se trasladan a parir a sitios protegidos donde se congregan miles de ejemplares. La gestación dura casi un año, pariendo una sola cría. Durante la época de reproducción, los machos entran en combate por el control de su territorio y por las hembras, y es usual que no se alimenten en ese periodo. Viven entre 25 y 50 años.

Otra de las peculiaridades de estas islas es que son uno de los principales centros productores de guano del país. El Guano es el excremento de las aves y por lógica en este lugar se pueden hallar toneladas y toneladas de él. Un grupo de recolectores viven temporalmente en la isla con el fin de recolectar la mayor cantidad de este preciado elemento que después servirá como abono o tendrá otras aplicaciones.

Puesto de recolección de guano.

Los trabajadores descienden el guano a una pequeña embarcación que se la lleva al puerto

Colonia de aves en las Islas Ballestas

La verdad es que las Ballesta no son sólo un paraíso de vida sino que también lo son para la fotografía. En aquel momento no tenía un teleobjetivo pero sin duda era la focal perfecta para hacer fotos en este lugar. Para remediarlo me dedique a hacer fotos de las escenas y en entorno intentando captar el comportamiento de los animales. Me encantó este lugar un sitio espectacular, de lo mejor que he visto en Peru.

Tras dos horas deambulando entre lobos marinos volvimos al puerto. Tuve la suerte de que justo a mi lado iban una familia de Donosti (los vascos estamos por todas partes) así que ya tuve de que hablar en el camino de vuelta. Ver a los pelícanos en el puerto pescando también es otro espectáculo. Tienen una precisión y una vista certeros y se lanzan al agua como una flecha que corta el viento.

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Un pelicano peruano en plena pesca

Los pelícanos pueden alcanzar hasta los 60 km/h en vuelo

Los cormoranes también utilizan embarcaciones abandonadas para establecer sus colonias

 

Ica

Parece que no me bastó con el desierto de Paracas. Un poco más hacia el sur se encuentra la región de Ica que le da el mismo nombre a un desierto de dunas que se extiende más de 80 km hasta el pacífico.

En este desierto se encuentra la laguna de Huacachina. Es un oasis ubicado a cinco kilómetros al oeste de la ciudad peruana de Ica, en medio del desierto costero del Pacífico. De aguas color verde esmeralda, surgió debido al afloramiento de corrientes subterráneas y alrededor de ella hay una abundante vegetación compuesta de palmeras, eucaliptos (especies introducidas) y la especie de algarrobo conocida como huarango, la que sirve para el descanso de las aves migratorias que pasan por esta región. Todo ello contribuye a hacer de Huacachina uno de los lugares más vistosos y bellos de la costa peruana.

El desierto de Ica, 80 km de dunas hasta el océano pacífico

El Oasis de la Huacachina

El oasis está rodeado de pequeños hostels y sitios para comer y se puede alquilar una barca para remar un rato. Sinceramente el lugar, pierde un poco su esencia con tanto edificio aunque reconozco que tiene su encanto. La Huacachina es un lugar muy tranquilo aunque ofrece diferentes actividades para pasar el rato. Una de ellas es la duna que está justo al lado del oasis. Tiene 80 m de altura y cuesta un infierno subirla pero una vez que estas arriba merece mucho la pena. Es un lugar estupendo para ver el atardecer.

El ascenso hasta la cima de la duna

Otra manera de pasar el rato es el sandboard. Una variante del snow pero en un medio diferente, en este caso la arena. A pesar de que el terreno puede parecer engañoso, la arena desliza casi tanto como la nieve y se puede alcanzar una velocidad importante. Merodeando por ahí conocí a un grupo de gente y juntos subimos para lanzarnos desde lo alto de las dunas.

El sandboard consiste en deslizarse por la arena como si fuese nieve

Otra actividad no apta para todo el mundo son los tubulares, unos vehículos especialmente diseñados para conducir por la arena a toda velocidad. Pueden alcanzar hasta los 100 km por hora y maniobran por las dunas a todo trapo. Es como montar en una montaña rusa por el desierto. Creo que ha sido una de las experiencias más aterradoras de mi vida a la vez que una de las más divertidas. Un consejo para quien se anime a montar en un tubular es que agarre sus cosas como si su vida dependiera de ello o muy posiblemente saldrán despedidas por el desierto.

Un tubular con el motor y un chasis especialmente diseñado para correr por la arena

Los tubulares suelen llevar tablas para que la gente se tire desde lo alto de las dunas

Después de tan intensa experiencia la vida sabía mejor y el sol ya estaba a punto de ponerse así que cogí mis tratos y subí a lo alto de otra duna para fotografiar el atardecer. Me alejé del oasis para encontrar un lugar mucho más tranquilo y vacío. Llevaba dos filtros de densidad neutra de 8 pasos, uno de ellos graduado. De esta manera podría fotografiar mirando directamente al sol sin que se quemase la totalidad de la imagen. Sobre todo quería captar los rayos de luz. Este fue el resultado:

Un tubular a toda velocidad por las arenas del desierto

Da igual en que parte del mundo te encuentres. La belleza y la majestuosidad de los desiertos nunca deja indiferente. El silencio y la calma de las dunas hacen que se te aclare la mente. Los sentidos se agudizan, oyes el silencio y se respira mejor. Este era mi segundo desierto en Perú. Ahora iba a por el tercero: Nazca

Viento y arena

Un océano de fuego

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Anochece en el desierto de Ica

 

Las Líneas de Nazca

Unos kilómetros más al sur de Ica se encuentra el desierto de Nazca y la ciudad con la que comparte nombre. La ciudad de Nazca no tiene ningún particular atractivo pero su desierto esconde algo maravilloso y una de las razones por las que más ganas tenía de visitar este país: las líneas de Nazca.

Las líneas de Nazca son antiguos geoglifos (figuras trazadas en tierra pero que sólo son visibles desde el aire)​ que se encuentran en las pampas de Jumana, en el desierto de Nazca. Fueron trazadas por la cultura nazca y están compuestas por varios cientos de figuras que abarcan desde diseños tan simples como líneas hasta complejas figuras zoomorfas, fitomorfas y geométricas que aparecen trazadas sobre la superficie terrestre. Desde 1994, el Comité de la Unesco ha inscrito Las líneas y geoglifos de Nazca y de Pampas de Jumana como Patrimonio de la Humanidad.​ Sin embargo, en los últimos años han sufrido graves daños por la construcción de la carretera panamericana y las rodadas de todoterrenos.

Si sólo hay una manera de verlas, sólo hay una manera de fotografiarlas y es desde el aire, así que fui al aeródromo a las afueras de la ciudad desde el que despegan las avionetas para ver las líneas.

La avioneta era una pequeña Cesna que parecía más una tostadora voladora, recuerdo que una de las puertas estaba cerrada con cinta aislante y parecía que las alas se iban a caer pero Alejandro, el piloto, me aseguró que había volado con ella sobre las líneas en más de 300 ocasiones así que ningún problema. Las apariencias engañas, la avioneta hizo el trabajo a la perfección.

Tras despegar la avioneta ascendió unos 300 m y puso rumbo al desierto y lo primero que se vio fue la carretera panamericana sur, que corta el desierto en dos hasta rozar prácticamente algunas de las figuras.

Despegando junto a la panamericana sur

A más altitud se aprecia la perfecta línea de corte de la carretera panamericana sur

Antes de llegar hasta el emplazamiento de las líneas la avioneta sigue una trayecoria recta. En ese trayecto aproveché para hacer algunas fotos del terreno desde lo alto. Es curioso como cambia la tierra cuando la ves desde arriba. En ocasiones parece una pintura abstracta llena de formas sinuosas y colores. Desde lo alto puedes ver perfectamente los puntos de referencia y comprender el mapa.

En pleno vuelo hacia las líneas

Desde lo alto, la tierra parece una pintura abstracta

Es unos kilómetros más adelante cuando por fin se empiezan a atisbar las líneas y la avioneta empieza a zigzagear entre ellas. A veces para poder verlas bien y hacer una fotografía cenital la avioneta ha de ponerse casi totalmente de costado durante unos segundos, y luego lo mismo en la otra dirección. Empezaba a notar cierto mareo del bamboleo pero estaba tan centrado en hacer las fotos que apenas lo sentí. En lo alto de una loma apareció la primera figura: el colibrí, o picaflor como lo llaman en Perú. Un animal totémico que simboliza la sabiduría y es el guardián del tiempo.

El colibrí

A continuación se vinieron sucediendo una serie de figuras zoomórficas de todas clases hasta una ballena!!?? Al principio cuesta un poco ver las figuras entre tantas líneas pero una vez que las localizas ya no puedes dejar de verlas.

El perro

El cóndor

El árbol y las manos

Se sabe que para hacer las líneas los nazca apartaron la parte superior de tierra dejando al descubierto el estrato inferior y debido a la poca erosión y la falta de lluvias que se dan en la zona las figuras se conservan en buen estado. Lo que los arqueólogos aún no han conseguido averiguar es la razón de por la cual las hicieron. Hay teorías de todo tipo. Algunos señalan a que eran mensajes para los dioses, para que estos propiciasen buenos tiempos, otros dicen que eran marcas para señalar los pozos de agua, otros hablan de las constelaciones y otras teorías van un poco más allá hasta apuntar la idea de que tenían que ver con algún tipo de cultura extraterrestre o mapa estelar.

Sea cual sea la razón no dejan de ser impresionantes y te hacen pensar como fue posible que dibujasen figuras de tales dimensiones desde el suelo cuando ellos no las podían ver desde arriba. Una auténtica maravilla de la arqueología, que bueno que en el mundo siga habiendo misterio y preguntas por realizarse.

Una extraña ave de cuello sinuoso

La enigmática figura de "el astronauta". Quién sabe los misterios que esconde.

Después de ese viaje tan movidito pero intenso volvimos al aeródromo y comí algo ya que de otro modo mi estómago lo habría lamentado. Desde ahí partí hacia el siguiente destino: Arequipa la Ciudad Blanca. Estuve un par de días en Arequipa pero tuve un pequeño percance ya que allí mi disco duro se extravió y lo recuperé unos meses más adelante al otro lado del océano cuando ya estaba viviendo en Barcelona. Esa es otra historia pero el caso es que no tengo aquí fotos de Arequipa así que me lo salto y paso al último destino en Perú: Puno y el lago Titicaca.

Nuestra tostadora voladora

Buen trabajo amiga

 

El lago Titicaca

Puno es una ciudad a orillas del lago Titicaca. Su particularidad es que se encuentra a más de 3800 m de altitud, siendo así la quinta ciudad a mayor altitud del planeta y convirtiéndose el lago en la superficie de agua navegable a mayor altitud el mundo. Lo que más me llamó la atención de el lago Titicaca fue el azul de sus aguas. Son de un azul intenso y fuerte y dan la sensación de ser muy profundas. Al estar a tanta altitud también el cielo brilla con una especial intensidad, lo que hace innecesario el uso de polarizadores a la hora de fotografiar el paisaje.

Había dos cosas que quería fotografiar en el Titicaca: los uros y la isla del sol.

Los uros son un pueblo de ascendencia quechua que viven en el lago pero lo hacen de una manera muy peculiar. Viven sobre pequeñas islas flotantes fabricadas por ellos mismos con totora, un tipo de hierba acuática similar a un junco resistente. Como viven unos kilómetros adentro era imprescindible tomar un barco, así que con unos amigos argentinos que hice en el puerto y Seima un chico de Gran Canaria nos pusimos en marcha.

Las islas flotantes de los uros

Existe bastante polémica en torno a los uros. Han sabido sacar partido al negocio del turismo y algunos no ven con buenos ojos que se muestren al exterior de una manera tan folclórica cuando en realidad su manera actual de vivir dista bastante de esto.

Personalmente yo no veo el problema en que quieran mostrarse de esta manera hacia el turista, al fin y al cabo les reporta una cantidad de ingresos que de otra manera no obtendrían y si han visto una oportunidad en esto y han sabido sacarle partido están en todo su derecho.

En el interior del lago viven más uros aunque estos son más reacios a tener contacto con el exterior

Polémicas a parte a mi lo que me interesaba fotografiar era tan curioso entorno y sobre todo las islas flotantes. Las islas están construidas a mano y con un conocimiento que se transmite entre generaciones. Todo esta hecho de paja, el suelo, la cocina, los dormitorios y las embarcaciones. Tienen hasta colegios y algún pequeño centro de salud hechos de totora.

La totora es esta especie de paja acuática con la que se fabrican las islas

Una cocina hecha de totora en su totalidad

La lengua materna de los Uros es el puquina, hoy extinto. El aymara se impuso con el paso del tiempo y es la lengua de mayor uso, junto al español. Se hablan también otras lenguas originales como el uruquilla, Chiw Luschi chun o ma uchun ("Nuestra lengua madre"), que hoy en día muy pocos ancianos conocen, y que se relaciona con el idioma chipaya de la provincia de Carangas del departamento de Oruro.

El proceso de construcción con totora se transmitía de generación en generación

Las islas son parte de la Reserva Nacional del Titicaca, y al estar construidas con las cañas de totora favorecen el equilibrio del ecosistema y el hábitat de las poblaciones de aves silvestres que habitan en el lago. Las raíces de las espadañas crecen en tierras fangosas cubiertas por la masa de agua y el tallo bajo el agua es de color blanco y se trata a la luz sobre el sol es de color verde, su raíz se conoce como Sacca, que se conoce como la flor y el vástago hauricolla Cchullo.

Un martín pescador aprovecha la isla hecha de paja como refugio

El turismo supone hoy en día la principal fuente de ingresos de los uros aunque también se dedican al pequeño comercio en la ciudad. Las mujeres fabrican juguetes o abalorios para vender como recuerdos a la gente y así ganar algún ingreso extra.

Abalorios hechos por los uros

Uros de juguete

 

Y así es como concluye mi viaje por el Perú. El lago Titicaca está dividido en dos por Perú y Bolivia así que mi nuevo amigo canario Seima y yo viajamos juntos un par de días hasta Copacabana (Bolivia) para visitar la Isla del Sol (lugar de nacimiento de la cultura inca). Fue un viaje muy agradable, tuvimos conversaciones muy profundas y nos reímos un rato. El día 2 yo tenía que reunirme con mi amigo Soto en La Paz ya que desde allí iríamos a hacer un reportaje para la ONG con la que él estaba trabajando en las montañas, así que Seima y yo nos despedimos. Él se quedó en Copacabana y yo partí solo hacía la capital.

 

Solo tengo palabras buenas para Perú. Me dejó fascinado. Absolutamente todo, sus lugares, sus paisajes, su naturaleza, su gente... siempre me trataron bien y hubo buena onda. Hice el calculo y en Perú hice aproximadamente unas 2000 fotografías, así que el propósito de mi viaje allí se cumplió.

A veces pienso que la fotografía no es más que una excusa para viajar, explorar, aprender y conocer las culturas y los lugares de este increíble mundo. Cada uno lo hace a su manera y yo he encontrado la mía. Próxima parada: Bolivia.

¡Nos vemos!

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