El altiplano boliviano


La Puna es una región altiplánica, o meseta de alta montaña, propia del área central de la cordillera de los Andes. Constituye un bioma neotropical de tipo herbazal de montaña, llamado a veces tundra altoandina. Se emplaza por las partes más altas de los Andes centrales y su parte central y más extensa la conforma la meseta del Altiplano. Este conjunto orográfico cubre territorios del norte de Argentina, del occidente de Bolivia, del norte de Chile y del centro y sur del Perú. Biológicamente forma, según algunos autores, una eco región, y según otros (entre ellos el Fondo Mundial para la Naturaleza) un conjunto de eco regiones.

Después de terminar el reportaje con Soto en la región de Tacacoma me despedí de él en La Paz y dispuesto a seguir con mi aventura fotográfica, tomé un tren hasta el pueblito de Uyuni, al sur de Bolivia. Cerca de Uyuni se encuentra el famoso salar del mismo nombre y ese era mi siguiente destino.

Para llegar hasta el salar es necesario tomar unos 4x4 que salen desde el pueblo y tardan medio día en llegar hasta allí. Con ellos se recorre todo el altiplano durante unos 4 días hasta entrar en Chile o dar la vuelta y regresar al pueblo. mi destino era entrar en Chile por Atacama, así que era la oportunidad perfecta. Ni me lo pensé.

Cementerio de trenes (Tupiza):

La primera parada antes de llegar al salar de Uyuni es el pueblito de Tupiza y su curioso cementerio de trenes, pero antes de llegar siquiera al pueblo pinchamos la rueda y tuvimos que parar a cambiarla.

Una pequeña paradita técnica

Una vez cambiada la rueda, ahora sí, pudimos llegar al cementerio. El cementerio de trenes de Tupiza es un vestigio de la antigua actividad minera de la zona. Hace ya más de un siglo la primera ruta tendida en Bolivia fue la del ferrocarril Uyuni - Antofagasta, en 1899. Por ella circulaban principalmente vagones cargados de plata, que salían de las minas de Huanchaca. Ese fue el principio de la ruta que hoy une a Oruro y Villazón, pasando por Tupiza Atocha y otros pueblos que han crecido pendientes del agudo silbido con que anunciaba su llegada el ferrocarril.

El tren llegó a Bolivia con gran alboroto. La sola imagen de una locomotora era el símbolo inequívoco del progreso y por ende, motivo de una gran algarabía y pomposas ceremonias oficiales. Esa fiebre fue furtiva, pues pronto se supo que los trenes se llevaban mineral pero no traían más que cansados pasajeros y trabajadores. El progreso no llegó y los trenes se quedaron. El Estado los administro durante años hasta que fueron capitalizados por el gobierno.

Los trenes se convirtieron así en una parte fundamental de la vida de los pueblos. Un símbolo, sobre todo para los jóvenes: como no recordar los primeros viajes hacia otras ciudades, los vagones que traían de paso a bellas muchachas o jóvenes galanes, las historias de aventuras y personajes, de accidentes, de esperas interminables, de viajes increíbles en vagones atestados de contrabandistas que poco antes de llegar arrojaban sus productos por las ventanas para evadir los controles.

Visitar este panteón de hierros herrumbrados y abandonados da pie a imaginar todo aquello que esos trenes arrastraron a su paso. Se tiene la impresión de estar visitando unas ruinas arqueológicas, sólo que no se trata de vestigios de culturas milenarias porque éstas son unas ruinas del reciente siglo XX. Esos trenes que permanecen empequeñecidos por la inmensidad del altiplano, por el cielo impecable que los resguarda, abatidos por el feroz viento que a veces recorre azota el lugar, se está convirtiendo en un peculiar atractivo turístico.

Inspeccionando el cadavérico del tren

Rumbo al salar

El salar de Uyuni es el mayor desierto de sal continuo y alto del mundo, con una superficie de 10 582 km². Está situado a unos 3650 metros sobre el nivel del mar, dentro de la región altiplánica de la cordillera de los Andes. Es además la mayor reserva de litio en el mundo con el 50-70 % del litio mundial, e igualmente cuenta con importantes cantidades de potasio, boro y magnesio.

En el 4x4 hicimos una buena cuadrilla de viajeros. Estábamos nuestro guía, un tío genial, Rafael y Carol (una pareja de Brasileños) de los que me hice muy amigo, otra pareja de franceses y Anna, una chica alemana y viajera valiente.

Lo más difícil al conducir por el salar es situarse ya que no hay puntos de referencia y mires dónde mires sólo ves un horizonte y algún que otro espejismo de vez en cuando. Es por eso que los muchos de los coches van con un GPS para no perder la ruta.

En el salr de Uyuni

Debido a su gran tamaño, el alto porcentaje de superficie lisa y la alta reflectividad, cuando la cubierta de agua que lo cubre durante una época del año baja, la superficie del salar de Uyuni trabaja hasta cinco veces mejor para la calibración de satélites que la utilización de la superficie del océano. En septiembre de 2002 un equipo tomó las medidas de elevación con el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) detallados de una parte de los pisos de sal, los cuales fueron usados para evaluar la exactitud y la precisión de los instrumentos del ICESat.

La sal se recoge en montículos para después ser transportada.

Existen aproximadamente once capas de sal, con espesores que varían entre menos de un metro y diez metros. La costra que se encuentra en la superficie tiene un espesor de diez metros. La profundidad del salar es de 120 metros, el cual está compuesto de capas de salmuera superpuestas y barro lacustre.Esta salmuera se compone de litio, boro, potasio, magnesio, carbonatos (bórax) y sulfatos de sodio. Un mineral muy interesante es la ulexita, la «piedra televisión». Es transparente y tiene el poder de refractar a la superficie de la piedra la imagen de lo que está debajo. A este salar se lo considera como la mayor reserva de litio, aunque es de muy difícil extracción por la falta de agua.

Kilómetros y kilómetros de sal

Paramos a comer en un pequeño edificio hecho de sal en su totalidad. Un lugar interesante y punto de encuentro de los 4x4. Como anécdota graciosa decir que está llena de banderas de todas partes del mundo.

Siempre en casa

Monumento al Dakar latinoamericano que pasa por aquí en una de sus etapas

Aupa Athletic!

La cueva de las Galaxias

La siguiente parada fue la cueva de las galaxias. Se encuentra a unas dos horas de viaje de San Pedro de Quemez; es una fantasía de piedra que traslada al visitante a otra dimensión. La cueva fue descubierta por dos pobladores de la zona, Pelagio Huayta y Demesio Copa el 22 de agosto de 2003. Las composiciones de roca calcárea que se crearon cuando el Salar era mar y cuando la lava del volcán Thunpa entró en contacto con el agua, hace 225 millones de años, asemejan extraños huesos que cuelgan de los techos y paredes formando figuras extraordinarias. Esta ubicada en el mismo lugar que el valle de Cactus Corales.

En su interior se pueden encontrar agujeros dónde se enterraban a sus antiguos habitantes y algún que otro elemento chamánico.

El interior de la Cueva de las Galaxias

Vestigios de un antiguo ritual

Un bonito paisaje desde lo alto de la cueva

La Isla Incahuasi

Rodeada completamente por la inmensa extensión de sal del salar de Uyuni, su relieve es escarpado. En ella se encuentra gran cantidad de cactus gigantes (Echinopsis atacamensis) que pueden llegar a medir más de 10 metros de altura. Es uno de los principales lugares turísticos de Bolivia, gracias a la atracción que representa el salar. En la isla opera un centro de recepción a los turistas perteneciente a la mancomunidad de municipios de Llica y Tahua, en cuyo territorio se encuentra la isla.

Se puede acceder a un sendero bien señalizado y fácilmente practicable que recorre la isla y permite disfrutar de las vistas sobre el salar, el cielo azul cobalto y los cientos de cactus. El centro de recepción nos ofrece la posibilidad de pernoctar en la isla. Existe un restaurante con comidas y bebidas propias de los Andes, aunque la mayoría de los turistas prefiere almorzar sobre el salar, a unos cientos de metros de la isla, o bien usando las mesas fabricadas con sal.

La isla está rodeada por un mar de sal

En ella crecen montones de Cactus Gigantes o Cardones

Una de las cosas más divertidas que todo el mundo hace en Uyuni es hacer trampantojos fotográficos. Debido al horizonte totalmente recto y la ausencia de otros elementos es fácil hacer hacer fotografías que engañen al ojo a través de un simple efecto óptico. En internet hay millones de fotos de todas clases y gente en miles de posturas. ¡Nos echamos unas buenas risas!

A punto de ser devorados por Gozilla en el desierto

Otra de las cosas quería hacer sin falta era fotografiar el cielo nocturno en el salar. Por aquel entonces aún no tenía muchos conocimientos de fotografía nocturna pero no quedaron mal del todo.

Uyuni bajo el cielo nocturno

Una pena la contaminación lumínica

Los Geysers Sol de Mañana

A la mañana siguiente tuvimos que partir pronto sobre las 6, y recuerdo que hacía como -15 grados. El desierto puede ser sofocante por el día pero se vuelve un lugar gélido por la noche. ¡Doble capa de abrigo y adelante! Nos pusimos en marcha hacia los Geysers del Sol de Mañana.

Esta área se caracteriza por tener intensa actividad volcánica ( incluyendo fumarolas y géiseres), en los cráteres ubicados en la región se puede observar lava hirviendo intensamente; adicionalmente, las fumarolas y géiseres emiten vapores mixtos de agua y vapor caliente que alcanzan alturas de 10 a 50 metros, producto de la presión con la que son emitidos; estos fenómenos permiten apreciar un paisaje que nos parece remonta a las épocas de la formación de la Tierra.

Los geysers, obviamente bajo bajo el sol de mañana

Los geysers, obviamente bajo bajo el sol de mañana

La actividad de los géiseres, como toda actividad de fuente termal, es causada por el contacto entre el agua superficial y rocas calentadas por el magma ubicado subterráneamente. El agua calentada geotérmicamente regresa a la superficie por convección a través de rocas porosas y fracturadas. Los géiseres se diferencian de las demás fuentes termales por su estructura subterránea; muchos consisten en una pequeña abertura a la superficie conectada con uno o más tubos subterráneos que conectan con las reservas de agua.

A medida que el géiser se llena, el agua más superficial se va enfriando, pero debido a lo estrecho del conducto, el enfriamiento conectivo del agua en la reserva es imposible. El agua fría de la superficie es presionada desde abajo por el agua caliente, asemejándose a la tapa de una olla a presión, haciendo que el agua de reserva se sobrecaliente, manteniendo el líquido a temperaturas superiores a su punto de ebullición.

Geyser en plena ebullición

Por último, la temperatura del fondo del géiser comienza a subir alcanzando el punto de ebullición; las burbujas del vapor ascienden hasta la punta del conducto. Al atravesar el cráter del géiser, algo de agua se desborda y salpica hacia afuera, reduciendo la anchura de la columna y la presión del agua que hay debajo. Con este escape de presión, el agua sobrecalentada se mezcla con el vapor, ebulliendo violentamente por la columna. La espuma resultante entre el vapor y el agua caliente es expulsada fuera del géiser.

En la zona hay un intenso olor a azufre

Las Lagunas Altiplánicas

Más hacia el sur y antes de llegar a la frontera chilena se encuentra la Reserva Nacional Eduardo Avaroa. Se encuentra escondida entre las alturas de la Cordillera de los Andes, en el rincón más suroccidental de Bolivia. Las montañas de la Reserva son las montañas andinas más altas de la frontera de Bolivia con Chile y Argentina. Están salpicadas con volcanes en erupción, fuentes termales, géiseres humeantes y fumarolas. En este territorio se pueden encontrar una serie de lagunas bellísimas cada una con aguas de diferentes colores y características.

Laguna blanca

La fauna se caracteriza por la presencia de especies singulares que se adaptaron a las condiciones extremas de vida de la región, algunas de ellas en peligro de extinción.

En la reserva se encuentran 80 especies de aves, de las cuales las más representativas son las tres especies de flamencos que habitan en él: el flamenco andino, el flamenco chileno y flamenco de James, que son uno de sus principales atractivos. También se encuentran gansos andinos, halcones, patos, el ñandú pequeño (ave parecida al avestruz, sin capacidad de volar), además de especies en peligro de extinción como el cóndor andino y la keñua, las cuales se encuentran protegidas en la reserva.

También hay 23 especies de mamíferos que prosperan en la reserva entre los que se encuentran: vicuñas, pumas, zorros andinos, y vizcachas.

Laguna verde

Mi favorita, Laguna Colorada

La laguna que más me llamo la atención fue la Laguna Colorada, que recibe este nombre debido al tono rojizo de sus aguas producido por las algas y microorganismos que viven en ella. Las colonias de Flamencos la han convertido en su hogar y lugar de descanso.

Las lagunas tienen tanto nivel de sal que hacen que las lagunas sean casi estériles

Más desierto

Antes de llegar a la frontera Chilena aún quedaba un buen trozo de desiertos. Estábamos ya a más de 5000 m de altura y el cielo estaba más azul que nunca. Paramos justo en frente del Licancábur, mítico volcán andino de 5920 m de altura que hace de frontera natural entre Bolivia y Chile. Un paisaje increíble. El azul del cielo es tan intenso que un polarizador en este caso estropearía la foto.

Anna oteando el Licancabur

Los últimos tramos de vía bolivianos

El desierto de Dalí

Aproximándonos a la frontera Chilena

Una pasada de viaje, paisajes increíbles y en una compañía estupenda. Ya nos aproximábamos a la frontera con Chile así que los demás se desviaron de vuelta en otro 4x4 al pueblo de Uyuni y yo me quedé en el puesto fronterizo esperando un bus para mi siguiente destino: El desierto de Atacama, el lugar más seco de la Tierra.

¡Nos vemos!

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